Mujeres de Morelos: un respaldo con futuro
Más de 3 mil tarjetas y 9,687 nuevas beneficiarias fortalecen el programa Corazón de Mujer, que ya suma 34,489 jefas de familia apoyadas.
Un empujón con nombre propio: mujeres, tarjetas y transformación social
MORELOS.- Hay cifras que parecen frías, pero que encierran historias de resistencia cotidiana. Esta semana, la administración estatal encabezada por Margarita González Saravia entregó 3 mil 014 nuevas tarjetas del programa Corazón de Mujer, un esquema de transferencias directas que ya beneficia a 34 mil 489 jefas de familia de entre 55 y 59 años en toda la entidad.
Pero el anuncio no se quedó ahí. En un acto con tono de rendición de cuentas, la funcionaria confirmó la incorporación de 9 mil 687 beneficiarias adicionales al padrón oficial, lo que representa un crecimiento sostenido del programa en los últimos meses. “Cada tarjeta entregada es una muestra de nuestro compromiso con las mujeres morenenses”, señaló González Saravia, quien ha hecho del apoyo al trabajo doméstico no remunerado y al liderazgo femenino uno de los ejes visibles de su gestión.
Más que un plástico: la economía del cuidado con rúbrica estatal
Lejos de ser una simple transferencia monetaria, Corazón de Mujer se ha convertido en una herramienta de reconocimiento para aquellas mujeres que, muchas veces sin contratos ni horarios, sostienen el engranaje familiar desde la sombra. El rango etario elegido —55 a 59 años— no es casual: suele ser la franja donde se acumulan décadas de trabajo reproductivo, justo antes del acceso a programas de adulto mayor, pero con mínimas oportunidades de inserción laboral formal.
“Cuando apoyamos a una mujer, fortalecemos a una familia y transformamos comunidades enteras”, reiteró la titular del Ejecutivo estatal, quien anticipó que la meta es evitar retrocesos en la cobertura y ampliar la capilaridad del programa hacia zonas rurales y periurbanas de Morelos.
La letra chica de un éxito discreto
Lo que distingue a este anuncio de otros discursos de asistencialismo es su anclaje en datos concretos: 34 mil 489 beneficiarias activas, un crecimiento del 39 % en el último semestre y una inversión estatal que, aunque no fue detallada en el evento, se estima en más de 120 millones de pesos anuales, según fuentes cercanas a la Secretaría de Bienestar estatal.
Las tarjetas —operadas mediante un sistema de banca social— permiten retiros en ventanilla y compras en comercios afiliados, evitando intermediarios y posibles desvíos. El gobierno morelense ha insistido en que no hay requisitos de “clientelismo político” para acceder al beneficio, aunque organizaciones civiles piden mayor transparencia en los criterios de selección de nuevas altas.
Una política que late en clave territorial
El lema de la administración, #LaTierraQueNosUne, ha sido utilizado como paraguas discursivo para acciones que vinculan desarrollo económico con justicia de género. Y es que Morelos —estado con alta presencia de mujeres trabajadoras en el sector informal y con tasas históricas de violencia machista por arriba de la media nacional— necesita políticas que no sólo alivien, sino que empoderen.
“Seguiremos trabajando para que el bienestar llegue a cada rincón de Morelos y para que ninguna mujer se quede atrás”, sentenció González Saravia, mientras decenas de beneficiarias recibían su plástico entre aplausos y alguna lágrima contenida.
El reto ahora es sostener el ritmo: evitar que la burocracia frene el flujo de recursos, garantizar que las nuevas 9 mil 687 mujeres realmente reciban su tarjeta en tiempo y forma, y medir en el mediano plazo si este ingreso modifica indicadores de pobreza, autonomía económica y salud mental en una población históricamente relegada.
Mientras tanto, en las filas del programa, una certeza: hay un plástico que, por fin, tiene nombre de mujer.

