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Morelos honra a víctimas de los sismos de 1985 y 2017

La gobernadora Margarita González Saravia encabezó en Cuernavaca una ceremonia cívica con honores a la Bandera y el lábaro patrio izado a media asta.

Cuernavaca, Morelos. Con un acto solemne, el gobierno de Morelos recordó a las personas que perdieron la vida y a quienes resultaron afectadas por los sismos de 1985 y 2017, dos tragedias que dejaron una huella profunda en la historia reciente del país. La gobernadora Margarita González Saravia presidió en esta capital la ceremonia cívica, que incluyó honores a la Bandera Nacional y el izamiento del lábaro patrio a media asta en señal de duelo.

Un acto de respeto y memoria colectiva

La ceremonia se desarrolló bajo el protocolo cívico establecido. Se rindieron honores al lábaro patrio, que posteriormente fue izado a media asta, un gesto simbólico con el que las instituciones expresan pesar y reconocen a quienes fallecieron o sufrieron pérdidas a causa de los movimientos telúricos.

Durante el acto se refrendó el compromiso de mantener viva la memoria de las víctimas. Desde el gobierno estatal se subrayó que estos acontecimientos marcaron profundamente a México y que recordarlos es también una forma de honrar a las familias que enfrentaron el dolor y la reconstrucción.

Dos fechas unidas por el mismo día

El 19 de septiembre quedó grabado en la conciencia nacional por partida doble. En 1985, un sismo de gran magnitud sacudió el centro del país y provocó una devastación sin precedentes, especialmente en la Ciudad de México, con miles de víctimas y un impacto que transformó la cultura de la protección civil en México.

Treinta y dos años después, en 2017, otro sismo volvió a sacudir la región central. En esa ocasión, Morelos fue una de las entidades más golpeadas: el epicentro se ubicó en los límites con Puebla, cerca del municipio morelense de Axochiapan. El movimiento dejó pérdidas humanas y daños considerables en viviendas, escuelas, templos y edificios históricos de distintos municipios, cuya recuperación requirió años de trabajo.

La solidaridad, el legado que permanece

Más allá del duelo, la conmemoración destacó el espíritu de solidaridad que surgió tras ambas tragedias. En 1985 y en 2017, miles de personas se organizaron espontáneamente para remover escombros, ofrecer refugio, llevar alimentos y auxiliar a quienes lo habían perdido todo.

Ese espíritu, según se expresó en el acto, es una enseñanza vigente: ante la adversidad, la unidad de las y los ciudadanos resulta fundamental. La consigna de permanecer unidas y unidos fue el mensaje central de la jornada, que el gobierno estatal difundió bajo el lema #LaTierraQueNosUne.

Prevención y memoria, tareas que continúan

La conmemoración de los sismos es también una ocasión para reflexionar sobre la importancia de la prevención, la cultura de la protección civil y la preparación de la población ante emergencias. Recordar lo ocurrido, señalaron las autoridades, contribuye a que las nuevas generaciones comprendan el valor de la solidaridad y de estar informados y organizados.

Con este acto cívico, Morelos se sumó a la conmemoración nacional y reiteró que la memoria de las víctimas seguirá presente como un recordatorio de la fortaleza de un pueblo que, frente a la adversidad, supo levantarse unido.

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