El legado eterno de Zapata: Morelos y la vigencia de la tierra
A 147 años del natalicio del «Caudillo del Sur», su lucha por la justicia agraria sigue siendo el pilar de la identidad morelense y un faro para las políticas de restitución territorial en México.
En el pórtico de la historia mexicana, pocas figuras resplandecen con la intensidad de Emiliano Zapata. Este 8 de agosto, Morelos y la nación entera detienen su marcha para conmemorar el 147 aniversario del natalicio del general que convirtió la defensa de la tierra en un grito inmortal. Nacido en el seno de una familia campesina en San Miguel Anenecuilco, su legado ha trascendido las páginas de los libros de texto para convertirse en el latido mismo de la identidad morelense y en un principio rector de la justicia social en el México contemporáneo.
#LaTierraQueNosUne es mucho más que un lema; es la constatación de que la ideología zapatista no ha sido sepultada por el polvo del tiempo, sino que sigue vigente en la memoria colectiva, en la cultura y en las acciones de gobierno que buscan saldar una deuda histórica con quienes trabajan la tierra .
Anenecuilco: El origen de un ideal
El contexto en el que Emiliano Zapata Salazar abrió los ojos al mundo era el de un México rural profundamente desigual. Siendo aún un niño de nueve años, presenció un despojo de tierras a campesinos por parte de los hacendados de la región. Su inocencia se rompió ante la impotencia de su padre, Gabriel Zapata, y fue entonces cuando pronunció la profecía que marcaría su destino: «¿No se puede? Pues cuando sea grande, haré que se las devuelvan» .
Esta promesa infantil se materializó en una lucha incansable que lo llevó a encabezar el Ejército Libertador del Sur. Su movimiento no solo fue una respuesta armada al despojo sistemático durante el Porfiriato, sino una profunda reivindicación de la dignidad campesina. Bajo lemas como «Tierra y Libertad» y «La tierra es de quien la trabaja», que aunque históricamente se atribuyen a Ricardo Flores Magón, encontraron en su voz el mayor eco , Zapata se erigió como un símbolo de rebeldía que aún resuena en las luchas contemporáneas .
Justicia agraria: Un pendiente que se salda
El Plan de Ayala, firmado en 1911, no solo fue un manifiesto de guerra, sino una visión de futuro para México. Sus postulados, considerados en su momento como radicales, fueron el germen de la reforma agraria que más tarde plasmaría el artículo 27 de la Constitución de 1917, nacionalizando el suelo y devolviendo a las comunidades su derecho ancestral sobre la tierra .
Hoy, este legado se traduce en acciones concretas. En los últimos siete años, se ha logrado la entrega de más de 60 mil hectáreas de tierras comunales a propietarios originarios, un gesto que honra la lucha zapatista al poner el poder al servicio del pueblo . La secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (Sedatu) ha jugado un papel crucial en este proceso, y solo en Morelos se han entregado 3,644 títulos y certificados parcelarios, beneficiando directamente a miles de morelenses y reconociendo legalmente el papel de las mujeres en el campo, un colectivo históricamente invisibilizado .
La cultura como resistencia: «En Morelos hasta las piedras son zapatistas»
La identidad de Morelos es indisoluble de la figura de su héroe. El zapatismo no se vive solo en las políticas públicas, sino en la cotidianidad de su gente. Así lo demuestra la exposición fotográfica «En Morelos hasta las piedras son zapatistas», inaugurada recientemente en el Bosque de Chapultepec, que a través de 83 piezas captura la «resignificación» del Caudillo del Sur en murales, espacios públicos y arte urbano .
La reciente apertura del Museo de las Mujeres Zapatistas en la antigua casa de Josefa Espejo, esposa de Zapata, es un hito que visibiliza el papel fundamental de las mujeres en la Revolución . Este recinto, junto con el Museo Casa Zapata en Anenecuilco, la Ex Hacienda de Chinameca (sitio de su asesinato) y el museo en Tlaltizapán, conforman la «Ruta Zapata», un recorrido que invita a nacionales y extranjeros a conocer los paisajes que forjaron al héroe y a comprender la trascendencia del movimiento campesino .
El Plan B y el humanismo mexicano
En la conmemoración del aniversario luctuoso del líder, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, afirmó desde la Ex Hacienda de Chinameca que la Cuarta Transformación busca mantener los principios de la lucha zapatista. Esto incluye la aprobación de reformas conocidas como el «Plan B», que prohíben la reelección y el nepotismo, y que buscan combatir los privilegios y construir un país más equitativo, un eco directo de la lucha zapatista contra el viejo régimen de corrupción y desigualdad .
«Es mejor morir de pie que vivir toda una vida arrodillado», sentenció Zapata. Hoy, su espíritu vive en la conciencia de un país que se niega a aceptar la injusticia como destino. Su legado no es una reliquia del pasado, sino una herramienta para la transformación presente .

