Morelos será sede de La Gran Mesa de México en Cuernavaca
Del 6 al 8 de noviembre, cocineras tradicionales, productores y artesanos de 13 estados, Veracruz y España se reúnen en la Plaza Zapata de Cuernavaca.
La Gran Mesa de México: un encuentro de sabores, cultura y tradición
Cuernavaca se convertirá en el escenario de una celebración dedicada a la diversidad gastronómica, las raíces culturales y los conocimientos ancestrales que dan identidad a los pueblos de México. Del 6 al 8 de noviembre, la capital de Morelos recibirá La Gran Mesa de México, Cumbre Iberoamericana de Cocina de Territorio, un encuentro que reunirá a representantes de distintas regiones del país y del extranjero para compartir sus tradiciones culinarias, experiencias y saberes.
La Plaza General Emiliano Zapata Salazar será el punto de reunión de cocineras tradicionales, productores y artesanos que, a través de sus actividades, mostrarán la estrecha relación entre la gastronomía, la historia, el patrimonio cultural y la identidad de las comunidades.
La iniciativa forma parte de la cartelera cultural Xochicalco, “Tierra de Encuentros”, una propuesta que busca generar espacios de intercambio y convivencia mediante expresiones que representan la riqueza cultural de Morelos y de otras regiones de México.
La gastronomía mexicana, protagonista de un encuentro internacional
La Gran Mesa de México tendrá una participación representativa de la diversidad culinaria nacional, con la presencia de 13 estados de la República, además de Veracruz como invitado especial y España como destino internacional.
Esta convocatoria permitirá establecer un espacio de encuentro entre distintas expresiones gastronómicas, donde los ingredientes, las técnicas de preparación y las costumbres regionales serán los principales protagonistas.
La participación internacional también aportará una perspectiva iberoamericana al encuentro, al propiciar un acercamiento entre culturas que comparten vínculos históricos y tradiciones culinarias, pero que han desarrollado formas particulares de interpretar sus productos, sabores y preparaciones.
Más allá de una exposición de platillos, la cumbre plantea una oportunidad para reconocer la gastronomía como una manifestación cultural que transmite conocimientos de generación en generación y que constituye una parte fundamental del patrimonio de los pueblos.
Cocineras tradicionales: guardianas de la memoria colectiva
Uno de los ejes centrales de esta celebración será el reconocimiento a las cocineras tradicionales, mujeres que han desempeñado un papel fundamental en la conservación de las recetas, técnicas y costumbres que distinguen a las cocinas regionales.
Su participación permitirá acercar al público a historias que difícilmente se encuentran en los recetarios convencionales: conocimientos transmitidos dentro de las familias, métodos ancestrales de preparación, selección de ingredientes y formas de aprovechar los productos que ofrece cada territorio.
Detrás de cada platillo existe una historia vinculada con la tierra, el clima, las celebraciones comunitarias y las prácticas sociales de cada región. Por ello, la cocina tradicional representa mucho más que una actividad cotidiana: es una expresión de identidad y una forma de preservar la memoria cultural.
Durante el encuentro, los asistentes podrán conocer directamente a quienes mantienen vivas estas tradiciones, observar sus procedimientos y descubrir el valor de una herencia gastronómica que continúa vigente en las comunidades mexicanas.
Productores y artesanos, piezas fundamentales de la cocina de territorio
La propuesta también dará visibilidad a productores y artesanos, cuya labor resulta indispensable para mantener la continuidad de las tradiciones gastronómicas.
Los productores representan el primer eslabón de una cadena que conecta el campo con la mesa. Su trabajo permite conservar ingredientes locales, prácticas agrícolas y productos característicos de cada región, además de contribuir al sostenimiento de las economías comunitarias.
Por su parte, los artesanos mantienen técnicas de elaboración de utensilios, recipientes y piezas que forman parte de la vida cotidiana y de los rituales asociados con la alimentación. Sus creaciones reflejan conocimientos transmitidos durante generaciones y constituyen otro componente del patrimonio cultural.
La presencia de estos sectores permitirá mostrar que la gastronomía no depende únicamente de quienes preparan los alimentos, sino también de una amplia red de personas que intervienen en su producción, transformación y presentación.
Cocina en vivo y ponencias: aprender a través de los sabores
La programación de La Gran Mesa de México contempla actividades de cocina en vivo y ponencias, con el propósito de ofrecer una experiencia que combine la degustación con el aprendizaje y el intercambio de conocimientos.
Las demostraciones culinarias permitirán observar las técnicas de preparación y conocer las particularidades de los ingredientes utilizados en distintas regiones. Las ponencias, por su parte, abrirán espacios para abordar los valores culturales, históricos y sociales que acompañan a las cocinas tradicionales.
Este formato busca que los visitantes comprendan el significado de los alimentos más allá de su presentación en el plato, reconociendo el esfuerzo, la creatividad y los conocimientos que intervienen en cada preparación.
De esta manera, el encuentro propone una experiencia en la que el público podrá acercarse a la gastronomía desde diferentes perspectivas: como expresión artística, patrimonio cultural, actividad productiva y elemento de cohesión social.
Morelos fortalece su vocación como punto de encuentro cultural
La realización de esta cumbre en Cuernavaca también representa una oportunidad para proyectar a Morelos como un espacio de convivencia e intercambio entre las distintas expresiones culturales de México y otros países.
La elección de la Plaza General Emiliano Zapata Salazar como sede permitirá llevar las actividades al corazón de la capital morelense, en un entorno público que facilitará la participación de habitantes y visitantes.
A través de la cartelera Xochicalco, “Tierra de Encuentros”, el estado incorpora la gastronomía a una agenda de actividades orientada a destacar las manifestaciones culturales, las tradiciones y la riqueza de las comunidades.
Este tipo de encuentros también puede contribuir a generar beneficios para sectores vinculados con el turismo, el comercio local, la producción regional y los servicios, al atraer visitantes interesados en conocer las expresiones culturales del estado.
La gastronomía, en este sentido, se convierte en un atractivo que permite descubrir los territorios desde sus ingredientes, sus costumbres y las historias de quienes los habitan.
Una celebración para compartir la identidad de los pueblos
La Gran Mesa de México busca demostrar que la cocina constituye uno de los lenguajes culturales más importantes para comprender la diversidad de una sociedad. Cada región posee ingredientes, técnicas y recetas que reflejan su entorno natural, su historia y las influencias que han contribuido a construir su identidad.
El encuentro en Cuernavaca permitirá reunir esas expresiones en un mismo espacio, favoreciendo el diálogo entre generaciones y comunidades, además de reconocer a quienes trabajan diariamente para conservar este patrimonio.
La presencia de representantes de 13 estados, Veracruz como invitado especial y España como destino internacional dará a esta edición un carácter nacional e iberoamericano, con la gastronomía como eje de conexión.
Cuernavaca abre sus puertas a México y al mundo
Del 6 al 8 de noviembre, la Plaza General Emiliano Zapata Salazar será el escenario de tres jornadas dedicadas a los sabores, las tradiciones y los conocimientos que distinguen a las cocinas de territorio.
La invitación está abierta a las familias morelenses, turistas y visitantes interesados en conocer la diversidad gastronómica de México, disfrutar de las demostraciones culinarias y acercarse a las historias de cocineras, productores y artesanos.
Con esta cumbre, Morelos se suma a la promoción de las tradiciones alimentarias como parte esencial del patrimonio cultural, colocando en el centro a las comunidades y a las personas que mantienen viva una de las expresiones más representativas de la identidad mexicana: su cocina.

