Chéjere cierra Miquixtli en Teopanzolco con son jarocho
La agrupación veracruzana ofreció un concierto en la Sala Principal, mientras el lobby albergó la instalación interactiva “Calaveritas que miran”
Veracruz pone el broche de oro a Miquixtli
La música tradicional veracruzana fue la protagonista de la jornada final del Festival Miquixtli en el Centro Cultural Teopanzolco (CCT). La agrupación Chéjere subió al escenario de la Sala Principal el domingo 1 de noviembre para ofrecer un concierto que cerró las actividades del recinto dentro de esta celebración, que tuvo a Veracruz como estado invitado.
Con esta presentación, el CCT concluyó su participación en uno de los encuentros culturales de mayor relevancia en Morelos. Durante varios días, el festival reunió propuestas artísticas en torno a la memoria, la identidad y las tradiciones del país.
Casi 30 años renovando la raíz
Chéjere nació en 1996 y acumula cerca de tres décadas de carrera. Su sello distintivo es la reinvención de la música tradicional mexicana a partir de instrumentaciones, texturas y ritmos que amplían sus posibilidades sonoras.
Su propuesta parte del son jarocho y lo entrelaza con géneros como el blues, el son montuno, la cumbia y las músicas afrolatinas. El resultado es un lenguaje musical propio que conserva vivo el legado veracruzano, pero lo proyecta desde una mirada contemporánea. En la Sala Principal, el público recorrió ese camino sonoro, desde las raíces del género hasta sus rutas más actuales.
Arte y tecnología en el lobby
Además del concierto, el programa del festival en el CCT incluyó la instalación interactiva “Calaveritas que miran”, del artista audiovisual Mario D. Quiroz. La obra fusionó arte y tecnología para ofrecer una lectura renovada de las tradiciones del Día de Muertos, y permitió a los asistentes interactuar directamente con la propuesta en el lobby del recinto.
Un cierre que reafirma el compromiso con las tradiciones
Entre música, recursos tecnológicos y participación ciudadana, el Centro Cultural Teopanzolco fue escenario de experiencias que celebraron la diversidad cultural de México y el diálogo entre lo tradicional y lo contemporáneo.
La presencia de Chéjere, en representación de Veracruz, marcó el final de las actividades de Miquixtli en el espacio. Con ello, el CCT reafirmó su compromiso con una programación que reconoce las músicas de raíz y las expresiones artísticas que mantienen vivas las tradiciones del país.

