Tetelcingo celebra con orgullo el Día del Chinelo
Comparsas de varias regiones de Morelos se dieron cita en Cuautla para una jornada de música, color y gastronomía local.
Entre el repiqueteo de los sones y el desfile de trajes bordados, la comunidad indígena de Tetelcingo, en el municipio de Cuautla, se convirtió en el escenario de una de las manifestaciones culturales más emblemáticas de Morelos: la octava edición del Día del Chinelo, una celebración que congregó a familias y agrupaciones llegadas de distintos puntos de la entidad.
Un brinco que une a las comunidades
La jornada arrancó con el tradicional brinco, un momento en el que músicos y danzantes dieron paso a la fiesta. En el arranque estuvo presente Daniel Altafi Valladares, titular de la Secretaría de Turismo estatal, quien participó junto a Liliana Chimal Ramos, delegada política de Tetelcingo.
Durante el recorrido, la variedad de atuendos y la diversidad en los pasos de cada comparsa permitieron apreciar los distintos matices de una expresión que, aunque comparte raíces, adopta rasgos propios según la comunidad que la interpreta.
Reconocimiento a quienes sostienen la tradición
Altafi Valladares afirmó que la administración encabezada por la gobernadora Margarita González Saravia reconoce el esfuerzo de quienes organizan y mantienen vivas este tipo de festividades. A su juicio, ese trabajo contribuye a difundir las costumbres de cada localidad y amplía la oferta cultural de los destinos morelenses.
El funcionario subrayó el valor que el chinelo tiene para la población: “Es mucho más que una danza: forma parte de nuestra identidad, de la historia de nuestros pueblos y del orgullo de ser morelenses”. Añadió que cada comparsa representa a una comunidad que conserva una tradición que, dijo, debe preservarse y transmitirse a las nuevas generaciones.
La cocina local, otro motivo para visitar Tetelcingo
La fiesta no se limitó a la música y la danza. De manera paralela se instaló el Mercadito Gastronómico Sabores Tetelcingo, iniciativa organizada por la delegación política, donde los asistentes pudieron degustar platillos propios de la comunidad y conocer parte de su riqueza culinaria.
Con esta propuesta, Tetelcingo mostró que su atractivo va más allá del baile: la comunidad comparte su historia y sus saberes a través de la música, la danza y la gastronomía, tres elementos que se combinaron en una jornada de convivencia familiar y orgullo por las raíces morelenses.

