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Mezcal con nombre de mujer y de historia

Tras 26 años de oficio, una productora morelense logra la primera certificación femenina de mezcal en el estado y da nueva vida a una leyenda zapatista.

En Morelos, donde el maguey ha sido durante siglos parte del paisaje y de la vida cotidiana, una historia familiar acaba de escribir un capítulo inédito. Lucía Emma Cázales se convirtió en la primera mujer productora del estado en obtener una certificación oficial para su mezcal, un reconocimiento que corona más de dos décadas y media dedicadas al destilado de agave y que, al mismo tiempo, honra un relato ligado a la memoria revolucionaria de la entidad.

Un oficio aprendido, sostenido y heredado

El vínculo de Emma con el mezcal no nació de la noche a la mañana. Se trata de un saber que fue absorbiendo, cuidando y finalmente convirtiendo en el eje de su vida durante 26 años. En ese tiempo, la producción de destilado de agave pasó de ser una práctica casi silenciosa, transmitida puertas adentro de la familia, a una actividad con reconocimiento formal ante las autoridades correspondientes.

Ese trayecto no estuvo exento de incertidumbre. Durante mucho tiempo, la meta de certificar su mezcal parecía lejana, casi inalcanzable. «Pensé que no lo iba a ver», confiesa Emma al recordar el instante en que, finalmente, recibió la noticia de que su producto ya podía llamarse oficialmente mezcal.

Una botella con memoria zapatista

El mezcal de Emma no lleva un nombre cualquiera. Se llama «Lo que toma el General», una denominación que remite directamente a la figura de Emiliano Zapata Salazar y a una anécdota que ha pasado de boca en boca entre generaciones de la familia productora.

Cuenta la tradición oral que los tlacualeros —los encargados de llevar los mandados al general— tenían instrucciones precisas cuando iban a conseguir el mezcal que Zapata acostumbraba beber. No debían revelar el motivo de su encargo, sino limitarse a repetir una frase que se convirtió en clave y en leyenda: «No digas por lo que vienes, solo di lo que toma el General». Esa expresión, cargada de historia local, es hoy la carta de presentación de la marca.

El respaldo de una denominación de origen

La certificación que hoy ostenta Emma no ocurre de manera aislada. Es resultado de un proceso más amplio impulsado por el Gobierno de Morelos, encabezado por la gobernadora Margarita González Saravia, a través de la Secretaría de Desarrollo Económico y del Trabajo (SDEyT). Gracias a estas gestiones, el estado cuenta actualmente con la Denominación de Origen Mezcal (DOM), un instrumento que ampara la elaboración tradicional de la bebida en 23 municipios morelenses.

Esta denominación no solo blinda jurídicamente el proceso productivo local; también abre la puerta a que más familias dedicadas históricamente al destilado de agave puedan formalizar su actividad, proteger su trabajo frente a imitaciones y explorar mercados a los que antes difícilmente habrían tenido acceso.

Más que un papel: una puerta hacia el futuro

Para Emma, el documento que certifica su mezcal trasciende el trámite administrativo. Representa la posibilidad de que una historia iniciada hace más de veinte años continúe creciendo, ahora con herramientas legales que respaldan tanto a su familia como a las próximas generaciones de productoras y productores del estado.

Es, además, un reconocimiento tardío pero contundente a los conocimientos, la paciencia y el esfuerzo sostenido que durante años han sido invisibles fuera del círculo familiar y comunitario en el que se elabora esta bebida ancestral.

Una nueva etapa para la tradición morelense

La incorporación de Morelos a la Denominación de Origen Mezcal marca el inicio de una etapa distinta para quienes se dedican a esta actividad en la entidad. El esquema no solo protege la producción tradicional, sino que también ofrece nuevas posibilidades de posicionamiento a las marcas locales, muchas de ellas todavía poco conocidas fuera de sus municipios de origen.

Las autoridades estatales han señalado que continuarán con acciones de acompañamiento y vinculación, orientadas a que un número creciente de productoras y productores puedan avanzar hacia la certificación de sus propios mezcales, replicando el camino recorrido por Emma.

Una historia que apenas comienza

Con la certificación en mano, la trayectoria de Lucía Emma Cázales entra en una fase distinta. «Lo que toma el General» ya no es solamente una botella con un nombre evocador: se ha convertido en ejemplo de cómo las tradiciones morelenses pueden mantener intacto su origen mientras, al mismo tiempo, se transforman en oportunidades reales para las familias que las han sostenido durante generaciones en lo que hoy se describe como «la tierra que nos une».

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